Newton,"Ex ungue leonis" o las zarpas del león. - profesor10demates
Isac Newton

Newton,”Ex ungue leonis” o las zarpas del león.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

Newton, “Ex ungue leonis” o las zarpas del león.

Aunque el nacimiento científico de Sir Isaac coincide con el día 25 de diciembre, según el calendario juliano (introducido por Julio Cesar en el año 46 a.C) utilizado en Reino Unido hasta 1752. El matemático celebra doble cumpleaños puesto que según el calendario gregoriano, instaurado en paises como España, Italia o Portugal, desde 1582, Newton habría nacido el 4 de enero de 1642 en en Woolsthrope, (Inglaterra).

Así que como el día 25,  se nos pasó honrar al genio de los genios y a diferencia del genial Sheldom Cooper,  quién celebra las navidades en honor a Newton, colgando en el arbol un busto del matemático y deseando a sus amigos “Merry Newtonmas”. Ahí va nuestro homenaje al mesias de la ciencia

Sir Isaac Newton (4 de enero de 1643 – 31 de marzo de 1727) fue un físico, filósofo, inventor, alquimista y matemático inglés. Newton fue el primero en demostrar que las leyes naturales que rigen el movimiento en la Tierra y el movimiento de los cuerpos celestes son las mismas.

Considerado uno de los más grandes matemáticos de la historia, Newton respondía al prototipo de científico y sabio despistado, solo con sus anécdotas se podrían escribir numerosos libros. Pero, al margen de lo divertido y lo anecdótico, podemos asegurar que su inteligencia era directamente proporcional a sus extravagancias. Una muestra es el episodio conocido como “ex ungue leonis”.

 

Isac Newton

Isac Newton

 

En 1696, el matemático Johann Bernoulli planteó, ante sus colegas de la Royal Society, dos problemas de gran dificultad y, para que los matemáticos propusieran la solución, organizó un concurso entre los científicos de la época. Bernoulli ofreció como premio un libro científico de su propia biblioteca, pero no un libro cualquiera, sino un volumen codiciado y caro para la época… costaba nada menos que ¡cuatro chelines!, es decir, una pasta. El matemático lanzó el anzuelo y los peces científicos se lanzaron al agua. El plazo máximo para resolver los problemas era de seis meses. Entre los participantes se encontraban nombres ilustres como Robert Hooke, sir Edmond Halley (sí, el que dio nombre al cometa), Leibniz coinventor junto a Newton del cálculo infinitesimal y Christopher Wren, entre otros grandes de la época.

El caso es que, o Newton no se enteró del concurso, o nadie le invitó a tomar parte de forma directa, por lo que no participó.

El único capaz de resolver uno de los problemas en el tiempo establecido fue Leibniz, quién encontró la solución a uno de los problemas. Viendo el panorama, Bernoulli amplió el plazo medio año más, con la esperanza de que, entre tanto genio, alguno resolviera el problema restante. Pero, de nuevo, pasaban los meses y la solución a los dos retos se hacía esperar. Hasta que, ¡eureka!, Halley pensó que si existía alguien que pudiera resolver ambos problemas, esa era Newton, así que decidió convencerle para que participara en la resolución de los retos, así  el 29 de enero de 1697, visitó a Newton, quién andaba tan enfrascado trabajando que cuando entregó los dos problemas, le respondió que, “cuando tuviera un momento, lo miraría “.

El enunciado de los problemas era este:

“Dados dos puntos A y B en un plano vertical, ¿cuál es la curva trazada por un punto que se mueve solo por gravedad, iniciando- se en A y terminado en B, en el menor tiempo posible?”

“Encontrar una curva tal que, si se traza una línea desde un punto dado O -que corte a la curva en P y en Q-, entonces OP ́ + OQ ́ sea una constante”.

Además de Leibniz, los hermanos Bernoulli -el propio Johann y Jakob- y algunos otros matemáticos, habían propuesto soluciones, en general largas y complicadas, pero aquella noche de enero, algo cambiaría las matemáticas: al poco de irse Halley, el matemático tomó los enunciados y se puso manos a la obra. A la mañana siguiente, envió las soluciones, de forma anónima, al presidente de la Royal Society. Nada más verlas, Bernoullli sonrió y exclamó:

– ¡Newton!.
 ¿Cómo puede saberlo?- le preguntaron.
- Ex ungue leonis (Reconozco las zarpas del león).
El desarrollo y resolución de Newton llevaba, efectivamente su marca: era completa, extremadamente concisa y elegante.

Fuente: Historia de las matemáticas de cero al infinito. The  Galobart books.

Artículo de Carmen Rodriguez  @MariaCarmenRo10 

 

otras entradas que os pueden interesar

 

Freddie Mercury,  Mary Austin, Patti Smith y Robert Mapplethorpe, parejas a “su manera”.

Las hermanas Sthepen. Virginia Woolf y Vanessa Bell o sencillamente Nessa y Ginia.

Uno de los siete problemas matemáticos del milenio o del millón de dólares podría ser resuelto

Girolamo Cardano, el matemático pendenciero, jugador, audaz y unas cuantas cosas más….

María Wonenburger Planells, matemática gallega con tendencia a la felicidad

 

 

Share This

¿Me ayudas?

He sido seleccionado como finalista al mejor comunicador digital

Si te gusta el trabajo que hago con este blog tanto como a mi, sería de gran ayuda tu voto, solo tienes que entrar y pulsar en el me gusta