María Wonenburger Planells, matemática gallega con tendencia a la felicidad.

María Wonenburger Planells, matemática gallega con tendencia a la felicidad.

María Wonenburger Planells. (Montrove, Oleiros, 19 de julio de 1927- A Coruña, 14 de junio de 2014)​​.

Si soy fan de una matemática puedo decir que es de ésta mujer. Quizás, toca la fibra sensible por su personalidad discreta, carente de egocentrismo y por su afabilidad.

La historia de María, como la de otras valientes y vibrantes mujeres no es diferente, en cuanto, a los obstáculos que tuvo que superar para desarrollar su carrera profesional. Desde la antigüedad, a las mujeres brillantes se les ha intentado restar brillo, todavía ahora ocurre pero de una manera más sutil. Ésta sutileza está presente en los premios más importantes de las ciencias y es que se me escapa, como el Nobel, por citar el más importante  ha contribuido a invisibilizar el trabajo de las mujeres investigadoras, pero bueno este tema daría para otro post.

María Wonenburger fue una matemática gallega reconocida mundialmente, bueno a decir verdad, en España, se  tardó mucho en reconocer su trabajo. María nació en 1927 en Oleiros, A Coruña, aunque con esos apellidos no lo pareciera y, es que sus regios apellidos se deben a que por el lado paterno  sus tatarabuelos provenían de Alsacia, ahora norte de Francia.

La infancia y adolescencia de María, se desarrolla en A Coruña donde sus padres eran dueños de una conocida fundición. Los padres de nuestra matemática eran muy avanzados para la época  ,incluso, hasta para las clases más adineradas de nuestro pais, tenían claro que su hija iría a la universidad, eso sí sus padres deseaban que María estudiase una ingeniería para tomar el relevo natural en el negocio familiar.

 

Matemática gallega. Algebra.

María Wonenburger Planells.

 

A nuestra matemática le tocó estudiar en una de las épocas más negras de la historia de España, en la que si ya eran contadas las mujeres a las que se les daba la oportunidad  de estudiar, a las que se les escuchaba y se les respetaba ya era ciencia ficción. Sin embargo los padres de María la respetaron y apoyaron en su decisión de estudiar matemáticas.

Para estudiar matemáticas, María se tuvo que trasladar a Madrid, más concretamente a la universidad Central puesto que ninguna universidad gallega ofrecía esa opción.

En Madrid,  vivió en la famosa Residencia de la calle Fortuny para chicas, fundada en 1915 y dirigida en su inicio por la célebre pedagoga María de Maeztu hasta 1939 que dejo de funcionar. En 1940 volvió a funcionar de nuevo sin ninguna relación con el espíritu original, ya  en los años 80 se traslada a Ciudad Universitaria. Sus locales fueron ocupados por la fundación José Ortega y Gasset- Gregorio Marañón.

 

Residencia señoritas calle Fortuny María de Maeztu María Wonenburger

Residencia de Señoritas Calle Fortuny, ahora Fundación Ortega Marañón

 

La matemática de carácter sociable hizo muchas amigas con mujeres tan  geniales como ella, quienes más tarde, jugarían un papel muy importante en la cultura de nuestro país. María Wonenburger frecuentemente hacía alusión a una famosa anécdota que iba pasando de generación en generación, entre las residentes. Parece ser que Marie Curie, en una de sus visitas a España se había alojado  en su residencia, el  portero de la residencia desconocedor de la relevancia de la científica, anunció la llegada de ésta, como  “la señorita madame Curie”

En la Universidad María no tardó en brillar, tanto sus profes como sus compañeros no fueron ajenos a la luz que irradiaba, era muy respetada dentro del mundo universitario, su luz era tan fuerte que no necesitaba ni siquiera copiar apuntes en clase sino que elaboraba sus propios apuntes tranquilamente al atardecer, ya en su residencia. De  memoria prodigiosa, era capaz de recordar todo lo que habían explicado sus profesores en clase.

Se cuenta que María era tan generosa que no era raro encontrarla ayudando con los problemas de mates a otros compañeros, incluso de cursos superiores.

Pero aún siendo tan genial María no consiguió que ninguna universidad española contara con ella para dar clase, en aquella época era casi imposible encontrar, una mujer impartiendo clases dentro de las universidades de nuestro país.  María animada por sus profesores tuvo que emigrar para seguir con su carrera profesional, siendo la la primera mujer en ganar la prestigiosa beca Fullbright para continuar sus estudios en EEUU.

María Wonenburger finalizó su doctorado en la prestigiosa universidad estadounidense de Yale, con gran éxito en el año 1957, bajo la supervisión de Nathan Jacobson uno de los algebristas más importantes del siglo XX. Finalizado su doctorado María deseaba regresar a España. Así, en 1957, regresa a nuestro pais, becada por el Instituto matemático Jorge Juan del CSIC, realizando un nuevo doctorado, puesto que el titulo de doctorado obtenido en Yale no le fue convalidado en nuestro país, de hecho la vuelta a España no fue nada esperanzadora, únicamente se encontró con obstáculos  para continuar con su carrera, hasta el punto de que por “problemas burocráticos” no le conceden el título de doctora en nuestro país, aun habiendo publicado y defendido su tesis, así que para permanecer activa tuvo que emigrar de nuevo, esta vez con destino a Canadá donde permaneció seis años dando clases. Entre sus alumnos se contaban brillantes matemáticos, entre ellos el  algebrista Robert Moody, más conocido por su descubrimiento de Las algebras Kac- Moody.

Pasados unos años, María decidió regresar a EEUU,  con la idea de ver a su madre con más frecuencia.

En EEUU, por segunda vez supieron ver el potencial de la matemática y le ofrecieron diferentes puestos para enseñar en algunas de las Universidades americanas más prestigiosas.

Aunque María Wonenburger era ya una matemática de reconocido prestigio en todo el mundo, en aquella “España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía” como decía Lorca, seguían sin darle ninguna oportunidad para continuar con su carrera. Aún así la matemática decidió regresar a España para cuidar de su madre enferma, viéndose obligada a abandonar su carrera cuando estaba en lo más alto, con tan solo 56 años, regresa a su país de frágil memoria para lo que le interesa. En nuestro país su trabajo era desconocido, tanto es así, que incluso algunos de sus colegas españoles la citaban como referencia en su trabajos desconociendo su procedencia.

Hasta los años 90 no se comenzó a visibilizar el trabajo de María. En aquellos años se celebró un congreso de algebra a nivel mundial en Santiago de Compostela, al que  asistieron celebres colegas y antiguos compañeros de la matemática. Sus colegas daban por sentado que María asistiría siendo ésta una referente mundial en el campo del algebra, sin embargo, la matemática no se encontraba entre los asistentes porque a nadie se le había ocurrido invitarla. La ausencia de María causó tanta sorpresa como malestar entre los asistentes.

En el año 2002, el  matemático Federico Gaeta, compañero de  María Wonenburger, en Búfalo dio a conocer su trabajo en un congreso de geometría algebraica que tuvo lugar en la Universidad de Santiago, desde ese instante las matemáticas gallegas María José Souto Salorio y Ana Dorotea Tarrío Tobar,  ponen todo su empeño en sacar a la luz el trabajo de María. El trabajo  excepcional de ambas profesoras de la Universidad de la Coruña propició los reconocimientos  que se le hicieron a la matemática con posterioridad. En el año 2007 fue nombrada ,socia de honor de la Real Sociedad de Matemáticas española y finalmente, en el año 2010, la universidad de A Coruña la nombró doctora honoris causa, máximo tratamiento que concede la Universidad.

 

María Wonenburger

María recibiendo Honoris Causa. Universidad A Coruña (2010).

 

Los que la conocieron describen a María, como una persona de carácter afable y discreto, su lema era “Tengo tendencia a ser feliz”. Por cierto la tendencia es una palabra muy matemática. Este axioma se convirtió en un teorema porque a pesar del trato injusto que le dispensó nuestro país, cuando era preguntada por el tema, ella sonriente contestaba ”No es algo que me importe no pienso en eso, lo único que me interesa es que cale la idea de que con trabajo se puede conseguir lo que se desea, todo se puede

El trabajo de María fue reconocido gracias a la labor de otras dos mujeres que con varias generaciones de diferencia, tuvieron la sensibilidad que les faltó a las instituciones para enseñarnos su trabajo. Siempre que oigo hablar de “Sororidad” me vienen a la cabeza, estas tres mujeres, María, María Jose y Ana Dorotea.

No me parece justo cerrar el artículo sin hacer referencia al valioso legado que nos dejó María Wonenburger. Ella  fue la madre de la Teoría de Kac- Moody, introdujo un nuevo tipo de algebras, que María definía como “el salto al algebra de los infinitos”. Éstas algebras juegan un papel muy importante  en la física , en concreto en la física de partículas y en las matemáticas inspirando muchas investigaciones posteriores.

Artículo de Carmen Rodriguez  @MariaCarmenRo10 

Más info.

  • María Josefa Wonenburger Planells, mujer y matemática. Artículo publicado en la gaceta de la RSME por María José Souto Salorio y Ana Dorotea Tarrío Tobar

(Real Sociedad Matemática Española).

http://www.rsme.es/comis/mujmat/documentos/Maria.pdf

 

 

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